Geolocalización: otro medio de control

Saber nuestra ubicación ofrece muchas ventajas, pero también pone en peligro nuestra intimidad 

Son muchos los motivos que nos llevan a querer saber por dónde anda alguna persona en concreto. Por ejemplo, un familiar que no aparece desde hace horas, unos padres que dejan salir a su hijo al parque por primera vez, el amigo que suele perderse en todas las fiestas…

Hoy en día, no hay nadie que salga de casa sin móvil. Esto ha provocado que localizar a tus contactos se convierta en un proceso mucho más fácil de lo que pensábamos. Hay  distintas aplicaciones móviles que te permiten identificar gratuitamente dónde está ubicado el teléfono de una persona.


Existen aplicaciones sobre geolocalización

La famosa aplicación de mensajería WhatsApp creó en 2017 una función conocida como “Ubicación en tiempo real”, que permite compartir tu posición actualizada sobre el mapa durante minutos, e incluso horas.

Illustration for article titled WhatsApp empieza a activar la ubicación en tiempo real para usuarios de iOS y AndroidCon esta función eres tú quien elige enviar o no tu ubicación. Sin embargo, hay otras aplicaciones que no ofrecen ese margen de decisión. Este es el caso de Cerberus, una aplicación que te permite encontrar a una persona a través de su número de teléfono, además de escuchar el sonido del ambiente que le rodea y acceder al registro de llamadas de esa persona.

Resultado de imagen de cerberus app

Cerberus no es el único ejemplo de geolocalización de contactos, y es que actualmente hay una amplia variedad de aplicaciones que ofrecen este servicio. Otro caso es Family Locator, que permite crear una red privada con tu familia. Esta aplicación la suelen utilizar familias que tienen como costumbre viajar, personas con Alzheimer…

Resultado de imagen de family locator app

A continuación, nombramos algunas aplicaciones similares:

  • «Encontrar mi dispositivo» de Google
  • «Lookout Security & Antivirus»
  • «Buscar IPhone & Móvil Android»
  • «GPS Localizador familiar KidControl»

Hasta ahora hemos hablado de un tipo de geolocalización más íntima, ya que nos referíamos a una relación entre dos usuarios. Pero el asunto va más allá: ¿Nunca te ha pasado que te aparece un anuncio en el móvil sobre una tienda que tienes cerca?


Las empresas pueden saber dónde estamos

La geolocalización a través del móvil ha supuesto una revolución para determinadas empresas, como las turísticas o de ocio, ya que han visto en este fenómeno una perfecta estrategia de publicidad. Cuando usamos servicios como Instagram, Facebook, Twitter, o muchos otros, estos guardan nuestras posiciones cada vez que colgamos una fotografía, comentamos una publicación o redactamos un tuit. También lo hacen las aplicaciones de las que hablábamos más arriba, o incluso el mismo Google Maps. En principio, las almacenan con un objetivo claro: facilitarnos el proceso cuando en un futuro hagamos uso de ellas. Pero nadie nos asegura que esas coordenadas que forman parte de nuestra privacidad no puedan usarse para algún otro tipo de interés del que nosotros no somos conscientes.

¿Y si en una situación complicada el servicio cede los datos a una entidad superior que amenaza con investigarnos? ¿Y si el servicio está asociado a otra empresa a la que vende nuestros datos para crear perfiles publicitarios?


¿Bien común o invasión de privacidad?

Como hemos visto, la geolocalización permite que estemos expuestos a cualquier persona u organismo que quiera saber dónde estamos, ya sea por intereses personales o comerciales. Según esos intereses, la geolocalización puede pasar de ser algo útil a ser una arma peligrosa. Pongamos de ejemplo la aplicación de Cerberus: esta puede ayudar a recuperar un móvil perdido, pero también puede servir para maníacos que necesitan controlar a sus parejas constantemente.

Por suerte, la geolocalización se presenta como una opción modulable en nuestros móviles, ya que podemos activarla o desactivarla según deseemos. Lo importante es ser consciente de a lo que nos exponemos cuando la activamos.